Primavera

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domingo, 15 de enero de 2012

Poesías para el Día de la Paz (30 Enero)

Con las letras de la PAZ

Quiero una P, quiero una P
para parar, para parar
peleas y guerras que nos harán llorar.
Quiero una A, quiero una A
para abrazar, para abrazar
todo el amor que tú puedas soñar. 
Y ahora también, y ahora también
para el final quiero una Z para zapatear.

Paz para todos
Si yo supiera hacer magia,
Uno, dos y tres,
Las peleas y las guerras
Haría desaparecer.
Niños y niñas podrían
Estudiar y aprender,
Con amigos jugarían,
Felices podrían crecer.
Todos conversaría.

Con respeto y con paciencia;
Unidos trabajarían
Por una mejor convivencia.
Alumnos y maestras
Construirían la paz,
No existiría el colegio
Con violencia o desigualdad.
Si yo supiera hacer magia,
Uno, dos y tres,
Muchas cosas buenas
Podría suceder.
 
 
Que se callen los cañones
(Lupércio Mundim)

Que se callen los cañones,
que dispensen los soldados,
porque las batallas son ilusiones
que sólo producen derrotados.
Que la paz siempre predomine
sobre la guerra y la violencia,
que el hombre nunca olvide
donde lleva su impertinencia.
Que los niños puedan jugar
con sus alegrías en sintonía,
que los adultos puedan brindar
a un futuro pleno de armonía.
Que las armas sean destruidas
porque sólo causan muerte y sufrimiento,
que nuevas alianzas sean tejidas
porque de la extinción no hay arrepentimiento.

Sólo tres letras
(Gloria Fuertes)

Solo tres letras, tres letras nada más,
solo tres letras que para siempre aprenderás.
Solo tres letras para escribir PAZ.
La P, la A, y la Z, solo tres letras.
Solo tres letras, tres letras nada más,
para cantar PAZ, para hacer PAZ.
La P de pueblo, la A de amar
y la zeta de zafiro o de zagal.
(De zafiro por un mundo azul,
de zagal por un niño como tú.)

Paz
(Miguel Hernández)

Tristes guerras
si no es amor la empresa.
Tristes, tristes.
Tristes armas
si no son las palabras.
Tristes, tristes.
Tristes hombres
si no mueren de amores.
Tristes, tristes.
 
 
La Flor de la Paz
(María Cristina Azcona)
 
 
Abre sus pétalos de terciopelo
Mientras la cubre gélido rocío,
Hecho de lágrimas que forman río,
De los que sufren sin tener consuelo.
Rosa el fulgor ya desvanece el frío
De su color bajo un celeste cielo.
Ya ni el dolor, el miedo o el flagelo
Sobreviven ante su aroma pío.
Quiere darnos paz bajo un sol dorado,
Esmeralda el cáliz, la faz sedosa...
Sentir que al fin el mundo está cambiado...
Flor que nos da su fruto, generosa...
¡Debería crecer sobre este prado!
¡En vez de muerte vil y guerra odiosa!

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